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Este martes la selección colombiana de fútbol jugará otra fecha de la eliminatoria suramericana a Rusia 2018 y esperamos poder celebrar una cultura futbolística que no tolera ninguna forma de violencia contra las mujeres y que reconoce que eso también es la paz

En el reciente partido que jugó la selección Colombia con Bolivia, fue tendencia en las redes sociales el hashtag #PabloArmeroEsUnGuerrero por ello es importante reflexionar sobre el significado de la palabra guerrero, la definición está relacionada a la guerra, a lo bélico y es que sí, esto es precisamente lo que envuelve el tema con Armero.

Colombia, un país que se encuentra en pleno proceso de paz y en el que el fútbol se vive con tanta pasión, necesita reflexionar sobre las accciones que desde la cotidianidad contribuyen a construir paz y a no permitir que la pasión desenfrenada justifique, naturalice, tolere y acepte socialmente la violencia contra las mujeres.

Cada acto de violencia nos aleja de la paz. La guerra no es solo el  conflicto armado, en la guerra también incluye las violencias contra las mujeres, esas que se dan en sus casas, esas que algunas personas llaman intrafamiliar, porque se da en el seno de la familia; esas que gran parte de la sociedad creen que son privadas y se olvidan que es un problema estructural que sufren miles de mujeres en Colombia y en el mundo.

Esa misma violencia que da permiso al otro de sentirse dueño del cuerpo, de la mente y del  ser de una mujer, esa donde los hombres pueden decir “Si no eres mía no eres de nadie”, esa violencia que le cobró la vida a Rosa Elvira, a Yuliana y a tantas más que hemos llorado.

Es por eso que rechazamos a los guerreros, esos mismos que descalifican, culpabilizan, controlan, empujan, golpean, violan, hieren y hasta matan; alzamos la voz y nos indignamos con la convocatoria a la selección colombiana de fútbol masculina a un jugador que hace menos de un año violento a su esposa, le corto el cabello, porque ella se negó a tener relaciones con él; evidenciando claramente con ese hecho un ejercicio de poder y subordinación, el principio de cualquier guerra.

A esta historia se suma otro hecho de violencia que es igual de repudiable, lo sucedido con Andrea Guerrero, periodista deportiva, quien tras manifestar su postura e incomodidad porque Armero fue convocado, ha sido víctima de amenazas y muerte.

En redes sociales se volvió viral el hashtag #AndreaGuerreroPaLaCocina, que triste, sorprendente, frustrante, que algunas personas quieran silenciar la voz de las mujeres, que piensen que calladitas nos vemos más bonitas, que no tenemos nada que decir, que debemos callar y soportar, que justifican las violencias contra las mujeres, siendo cómplices de las mismas.

La selección colombiana de fútbol representa un país y sus jugadores deben ser ejemplo en una sociedad que los vanagloria, los futbolistas o personajes reconocidos no tienen exclusividad, nadie tiene pase para ser guerrero; cada acto de violencia nos debe indignar y se debe rechazar.

Retomemos una frase en argot futbolístico; “violentar a una mujer merece tarjeta roja. Seamos hinchas de la no violencia contra las mujeres”.

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