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La Red Colombiana de Periodistas con Visión de Género hace un breve balance crítico de hechos del año 2017, para recordar cómo se cumplen los derechos de las mujeres y, en el más benévolo de los casos, cómo se interpretan desde una concepción androcéntrica del mundo, una mirada machista y una actitud excluyente.

En 2017 las mujeres hemos pasado no sólo con las cifras de feminicidio, violencia sexual y agresiones físicas y psicológicas registradas o no a diario por los medios masivos, sino por situaciones del orden simbólico y otras en las que los medios, la sociedad y sus instituciones enviaron mensajes que desestimaron la importancia y trascendencia de las luchas frente a las violencias contras las mujeres en todos sus niveles, tipos y ámbitos. Veamos algunas:

17 de marzo: El futbolista Pablo Armero, fue convocado por la selección colombiana de futbol para la realización de un partido de las eliminatorias al mundial de Rusia 2018. La noticia no fue bien recibida debido a que en mayo 2016 el jugador maltrató a su esposa y por tales hechos fue arrestado en Estados Unidos donde estaba aquel entonces. Entre las voces en contra de la convocatoria se escuchó la de la periodista deportiva Andrea Guerrero, quien por protestar frente a este llamado recibió amenazas de muerte a través de redes sociales. Lea también: MIENTRAS METAS GOLES, NO IMPORTA QUE SEAS UN MALTRATADOR
6 de abril: La Gobernación de Antioquia entregó el Escudo de Oro, la máxima distinción que emite esta entidad pública, al cantante de reggetón Maluma. Aunque al parecer ningún género musical podría salvarse de incluir letras machistas y misóginas, y aunque no todas las letras del reggetón lo sean, este año se puso atención a las más sonadas de Maluma, que se caracterizaron precisamente por eso, cosificar, hiper-sexualizar y denigrar a las mujeres.

Muchas críticas se dieron frente a este reconocimiento que entregó el Gobernador de Antioquia Luis Pérez, quien lo elevó a la categoría de poeta y lo comparó incluso con la artista Débora Arango. El asunto es que la cultura es machista y se manifiesta también en la música como una de sus expresiones. Lo que llama la atención es que gobernantes o líderes no logren comprender esas expresiones culturales para generar cambios sino para reforzar desigualdades.

10 de junio: En plenaria del Concejo de Santa Rosa de Cabal, el vicepresidente Ramón Cardona, se hizo célebre por la siguiente frase: “Las mujeres son como las leyes, para violarlas”. Una vez esta expresión se filtró en los medios masivos, la crítica y la indignación de muchas personas, descalificaron aquellos dichos populares que reafirman que con las mujeres se puede hacer cualquier cosa. Nuevamente, líderes políticos en escenarios públicos refuerzan desigualdades y desestiman el entramado simbólico que están en las violencias contra las mujeres.

25 de julio: El Congreso de la República, condecoró con la orden Grado Caballero al estilista Norberto Muñoz Burgos por su trabajo en pro de la belleza colombiana. En un medio de comunicación (El País), la senadora de la iniciativa Rosmery Martínez, expresó además que la condecoración la pensaban entregar el 8 de marzo. Aunque no se pone en cuestión la carrera del estilista, su reconocimiento más que a él como profesional, es un reconocimiento que refuerza roles y estereotipos de ser mujer en la sociedad, pues ubica a la belleza como valor máximo y aunque sea una cualidad ser bella o una decisión el querer serlo, hay una exigencia en ello, tanto que por eso las mujeres solemos usar maquillaje, hacer dietas, y fijarnos en nuestra figura y apariencia mucho más que si fuéramos varones. Estas son razones que hacen que en Colombia existan más concursos de belleza que de talentos femeninos.

El problema tal y como ya lo han descubierto estudios o documentales como Miss Representation de la directora Jennifer Siebel Newsom, dejan en descubierto que este valor no sólo ha matado a mujeres en quirófanos, sino que ha disminuido la autoestima y la imagen que algunas mujeres tienen de sí mismas.

Elevar la belleza por encima de las capacidades intelectuales o caminos espirituales, tiene como efectos que las adolescentes no opten por ingenierías tanto como otras carreras profesionales, o que cuando son políticas, deportistas destacadas o científicas, los medios de comunicación fijen la atención en su apariencia física, vestuario o peinado antes que sus ideas, propuestas o acciones.

Lo anterior redunda no únicamente en más violencias hacia las mujeres y en ocasiones en problemas de salud física y mental para nosotras, sino en errados mensajes que no permiten que nos relacionemos entre mujeres y hombres de manera más armoniosa.

6 de diciembre: Hernán Darío Gómez, “Bolillo” recibió por parte del Concejo de Medellín la Orden Don Juan del Corral Grado Oro como hijo ilustre de la ciudad. El exdirector técnico de la selección Colombia, el “Bolillo” en 2011 agredió a una mujer en Bogotá. En su momento, fue objeto de críticas por las razones mencionadas, pero el Concejo de Medellín pareció olvidar este acto por el que fue retirado como director de la Selección Colombia. Lo impactante además del reconocimiento, es que tanto las personas del Concejo que tuvieron la iniciativa como periodistas se refirieron al tema como un hecho privado y del pasado y del entrenador de fútbol.

Si los reconocimientos se inventaron para destacar la acción y vida de personas que son figura o modelos a seguir, ¿Por qué no pensemos en mujeres o en hombres que estén generando aportes para la superación en Colombia de las brechas de género impuestas en la sociedad?

13 de diciembre: Se inicia una larga lista de opiniones que ridiculizan y trivializan la discusión sobre el lenguaje incluyente o la inclusión de las mujeres en la sociedad a través del lenguaje. En principio y poco más de un año atrás el alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa y su equipo, no lo estimaron en la realización de su slogan con “Bogotá mejor para Todos”, y por ello la decisión de un juez administrativo al ordenar cambiarlo con el agregado de Todas. Lo que se podía prestar para hacer un debate de altura, terminó en el desprestigio y aniquilamiento que plumas, caricaturistas y Caballeros de la opinión pública colombiana hicieron sobre el derecho de las mujeres a ser nombradas. Muchos citaron a la Real Academia de la Lengua Española como si no supieran que es una élite simbólica y retrograda en lo que hace referencia a los derechos de las mujeres.

En la sociedad si estamos todos y todas aunque escribirlo y decirlo no sea la única manera de ser incluyente. Falta conocer un poco más los códigos lingüísticos para saber que es posible, si realmente quiere hacerse. Por fortuna hubo otro tipo de pronunciamientos más atinados, más argumentados y serios de personas que saben o no lo ocultan, que la lengua es una construcción, crea representaciones, produce sentidos, refleja las relaciones de poder y no está inmóvil en el tiempo, es creada por todos y todas o por toda la sociedad.

El no reconocimiento de las mujeres desde las formas en que nos comunicamos, incluyendo la lengua que hablamos, es exclusión y por tanto violencia simbólica.

16 de diciembre: Columna de Antonio Caballero en la revista Semana, justificando el acoso sexual. Para el periodista “No hay que equiparar un manoseo con una violación”.

No faltaron respuestas para Caballero y una de ellas fue la de periodistas Yolanda Ruiz.

Parece que es necesario recordar también que las violencias contra las mujeres son un asunto del orden social, no es un problema de pareja o de consumo de alcohol, y no concierne única y exclusivamente a un individuo. Comprender esto es entender que los mensajes que se entregaron en los casos mencionados son fruto de la sociedad y la cultura que tenemos y que necesita ser revisada y transformada con apuestas estatales y sociales y echar al cesto de la basura la justificación y normalización de las violencias contras las mujeres.

Las sanciones no son tema exclusivo de los organismos de justicia, son también un mecanismo social y moral para sentar precedentes y quizá ayudar a instituciones como el Congreso, las gobernaciones, las alcaldías, o los concejos municipales, a tomar mejores decisiones frente a los mensajes que construyen o hacen que signifiquen las cosas o las personas. Los medios de comunicación, los dichos populares, el humor, la música y el futbol también hacen parte de los que somos como cultura y sociedad y no estaría por demás propiciar reflexiones frente a lo que decimos, oímos, leemos, vemos o bailamos cotidianamente.

Este 2017 nos dejó un #YoTambién que se convirtió en grito colectivo frente a formas en las que las mujeres somos acosadas y violentadas.

Esperamos un 2018 con más debates argumentados y sanción social frente a las violencias, y así como deben ser erradicadas las violencias contra más mujeres en todas sus formas, esperamos también muchos más mensajes inspiradores en los que las mujeres seamos incluidas.

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