Cuando el pelo afro comunica y no sólo se constituye como elemento distintivo sino como símbolo de identidad y resistencia.

 

¿Cuántas presentadoras o periodistas negras usted ve en la televisión colombiana?

Responder esta pregunta quizá le lleve a la sencilla deducción que considerando la diversidad étnica y cultural de Colombia, la participación activa de las mujeres afro en los procesos sociales, culturales y atravesados éstos por lo mediático, su representación en los medios masivos es aún escasa y estereotipada.

La reflexión sobre los imaginarios que los medios de comunicación circulan del ser afro en Colombia fue nuevamente repasada este año en la Cátedra Ana Fabricia Córdoba, espacio convocado en Medellín por la Corporación Afrocolombiana de Desarrollo Social y Cultural (Carabantu) el Centro Popular Afro (Cepafro), y el Proceso de Comunidades Negras (PCN), que tuvo como invitada a la Periodista y Presentadora de televisión Edna Liliana Valencia.

Edna Liliana Valencia en la Decimoctava Catedra “Ana Fabricia Córdoba” realizada en Medellín. Foto: Jhojan Cano, Centro Popular Afrodescendiente CEPAFRO.

Edna Liliana Valencia en la Decimoctava Catedra “Ana Fabricia Córdoba” realizada en Medellín. Foto: Jhojan Cano, Centro Popular Afrodescendiente CEPAFRO.

El debate además se actualiza un día como hoy, 25 de julio, Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente, en el que se conmemora la reivindicación de los derechos humanos de las mujeres negras, y su lucha y resistencia en contra del racismo, el sexismo, la discriminación y otras desigualdades sociales.

Siguiendo esta preocupación, haciendo un sencillo monitoreo de medios, y consultando con la profesional de la comunicación Edna Liliana Valencia, podremos hacer un esbozo de la discusión que se focaliza entre invisibilización, estereotipos y “blanqueamientos” como mecanismos que como lo expresó la periodista “excluye tanto a mujeres como a hombres afro de la sociedad colombiana y su historia”.

Al hablar de las mujeres afro, Edna Liliana Valencia, reivindica particularmente como símbolo de resistencia que se presenten y sean mostradas en la televisión como son, y entre ese ser, se encuentra el que conserven las características originales de su aspecto como lo puede configurar llevar el pelo afro, ya que éste se constituye en un símbolo de su identidad:

“En la televisión te obligan a asumir una estética blanqueada, parecerse al blanco es lo correcto, lo que somos no es válido o no es profesional, o no tiene credibilidad. O sea que a través del pelo tenemos que recuperar y aprender otra cosa sobre nosotros o nosotras mismas. Es una herramienta estética de resistencia, es decir, así somos y así como somos perfectos, perfectas”, explicó la comunicadora.

 

Edna Liliana Valencia en la Decimoctava Catedra “Ana Fabricia Córdoba” realizada en Medellín. Foto: Jhojan Cano, Centro Popular Afrodescendiente CEPAFRO .

Edna Liliana Valencia en la Decimoctava Catedra “Ana Fabricia Córdoba” realizada en Medellín. Foto: Jhojan Cano, Centro Popular Afrodescendiente CEPAFRO .

Edna Liliana Valencia es reconocida por ser la primera presentadora y periodista en llevar su cabello afro en un noticiero de televisión con cobertura y audiencia nacional, con registros que lo ubican entre las primeras posiciones en el rating de la información y el entretenimiento en Colombia (RCN).

Aunque ya no integra el actual equipo informativo del canal, en su paso por este medio en el que trabajó por cerca de cinco años, escogió el camino difícil y propuso como parte de su reivindicación de la comunidad negra del país, llevar su pelo tal cual como es.

Este acto parece sencillo o pequeño pero está cargado de significados, pues el pelo afro en todas sus variedades y estilos expresa una gama de tradición ancestral y se exhibe como elemento de resistencia frente a la discriminación racial.

Emilia Valencia Murraín de la Asociación de Mujeres Afrocolombianas AMAFROCOL nos manifestó que “usar estos peinados son una recreación de lo que eran las mujeres negras en el pasado. Significaba estatus y nobleza, sin embargo, no sólo fueron moda, decoración o estética, sino que se usaron en una primera instancia para diseñar mapas que permitieron a los y las cimarronas evadirse y conformar los palenques”.

Además de aportar la libertad, los peinados, se constituyeron en lugares de resguardo y supervivencia pues “fueron utilizados como bodega para transportar semillas, que posteriormente cuando ya conformaban los poblados les permitían asegurar la supervivencia alimentaria. También guardaban el oro y cuando ya tenían la suficiente cantidad, compraban la libertad para sus familias”, reveló Emilia Valencia Murraín.

En la actualidad las personas afro que usan estos peinados están comunicando lo que ellos fueron para la liberación, y el ejemplo es tangible solo virando la mirada a San Basilio de Palenque, pueblo colombiano Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad donde es reconocida allí la vigencia de los trenzados ancestrales negros para distintas ocasiones y rituales religiosos y sociales.

Pero a pesar del valor declarado y reconocido de las prácticas de resistencia que la población afro ha desarrollado en la historia contada, aún en los medios colombianos de comunicación masiva son poco visibles tanto la población afro como sus necesidades y experiencias, y se mantienen reproduciendo, en la mayoría de los casos, estereotipos raciales y de género.

Estudios como “Sobre agendas emergentes: representaciones de la población afrocolombiana en medios escritos y televisión en Colombia” (Boadas, Penagos y Tamayo, 2010), se destaca que las fuentes de información dedicadas en televisión a temas que involucran negritudes se encuentran “una notoria presencia masculina en la agenda informativa de los temas afrocolombianos, 53% de los casos, y fuentes de identidad femenina se hacen visibles en un 34%”.       (p. 197)

En general mujeres y hombres afro siguen siendo excluidos y esto se atribuye a una nueva forma de racismo “en donde la imagen de los afrodescendientes es construida a partir de negar su identidad étnico – cultural e invisibilizarla como tema prioritario en una agenda de temas para medios de comunicación”. (p. 207)

Entre las conclusiones de la investigación, acentuamos que las poblaciones afrocolombianas son reconocidas como “comunidades ricas culturalmente, principalmente en temas que tienen que ver con la danza y la comida”, y en contraste se les asigna el ser “comunidades pobres, corruptas, víctimas, exóticas y abandonadas”. (p.208)

Frente a este asunto, el estudio entrega recomendaciones entre las que se encuentran una necesidad tanto de los medios en atender en sus agendas las problemáticas y asuntos propios de las comunidades afrocolombianas como de generar especialización en estos temas a los periodistas que construyen el diario informativo. (p.207)

En este sentido, Edna Liliana Valencia recomienda que se deben “contar todas las historias posibles, desmitificar la historia única de Colombia, en la que no sólo somos mestizos y católicos. Hay que contar las miles de historias que existen, y desde el periodismo debemos salirnos de los temas estereotípicos e identificar las historias que no se han contado en nuestro país.”

Edna Liliana Valencia, desde su ejercicio profesional asumió el riesgo de llevar su identidad y desubicarse de los cómodos estereotipos, exitosos en los medios por su carácter repetitivo y homogenizador. Los estereotipos son en palabras de Valencia “incompletos”, y si se quiere, desconocedores de la diversidad, atributo de calidad informativa que esquiva pluralidad, amplitud de expresiones y en definitiva: realidad.

 

 

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