La construcción de un nuevo mundo con enfoque de género en donde se reconocen los derechos de  las mujeres  pone en crisis el papel  que suele asignarse a los hombres en el trabajo, la familia y la vida cotidiana. Así las cosas una nueva mirada sobre la masculinidad se convierte en un derecho al que los hombres deben acceder para la construcción de  una sociedad más equitativa.

Si las estadísticas no mienten somos los hombres los causantes de la violencia contra las mujeres, somos la mayoría en los ejércitos cualquiera sea su nombre y su causa, somos los promotores de las riñas, somos los pesados, los corruptos, los caciques, los patrones y los mandamases. Lo que quiere decir  que es necesario hacer un pare y revisar si nuestro comportamiento como varones puede tomar un giro  tal que desaparezcamos esta idea  distorsionada de masculinidad.

Nueva masculinidades o, masculinidades libres

Pero de que estamos hablando cuando decimos nuevas masculinidades, acaso de un cambio de sexo, o de una nueva forma de vestir, o quizás de hablar más altico. Pues no, nada de eso. Se trata es de entender,  que si es cierto que nacimos varones, gracias a la cultura patriarcal nos convertimos en machos desprovistos de sensibilidad y nos hemos cohibido  de dar el afecto  que muchas veces hemos querido entregar por temor a ser vistos como  seres débiles.

Las nuevas masculinidades no son una moda sino, la recuperación de lo más profundo e intimo  de nuestro ser humano, es entre otras  cosas la exaltación de nuestra capacidad de servicio, de nuestra posibilidad de cuidar a los demás, de nuestros poderes como perceptores y dueños de un mundo de sensaciones que no son propiedad solo de las mujeres.

Las nuevas masculinidades  nos proponen un cambio en las actitudes y comportamientos que nos hacen fieros competidores, celosos esposos, malos negociantes e ingratos hermanos, tíos, padrastros o amigos.

Cómo entrar en  una nueva masculinidad

Así como las mujeres han entendido que deben reconocer sus derechos para poder ser visibilizadas, los hombres debemos entender que es también un derecho nuestro reconfigurar nuestra masculinidad para reconciliarnos primero con nosotros mismos, con las mujeres y luego  con los mismos hombres con quienes guardamos tanta rivalidad y por supuesto con la sociedad en su conjunto.

Derecho a una nueva masculinidad

Por supuesto que como todas las transformaciones humanas esta no va ser fácil ni en corto tiempo, pues, el sistema patriarcal que nos educó nos instaló una serie de mandatos sobre nuestros comportamientos que ya se alojan en nuestro cerebro, en nuestras emociones  y en nuestra piel y se necesitará mucho trabajo y sobretodo muchas ganas y una mejor actitud para re-configurarlo.

Derecho a tener emociones 

Es necesario entender que los hombres estamos provistos de emociones y debemos visibilizarlas,  las emociones no son masculinas ni femeninas son humanas, por lo tanto es preciso sacarlas a flote pues, el cohibirnos de expresarlas no convierte en seres amargados.

El habernos criado en un mundo machista nos ha reprimido de expresar por lo menos las emociones más positivas como la ternura y también la expresión de nuestros miedos e inseguridades. Es necesario entender que somos sensibles.

Derecho a la no dominación 

Debemos rechazar el mandato que el  sistema machista  nos ha entregado de ostentar el poder de la dominación, de ser proveedores, de avasallar el espacio público; de detentar  el orden  y la autoridad, de sentirnos el centro de la familia y del mundo.

Derecho a cuidar

Aunque las mujeres lo han hecho siempre bien, es necesario recuperar nuestro derecho a cuidar del mundo, de  nuestros hijos e hijas, cuidar de nuestro entorno, cuidarnos a nosotros mismos. Si las mujeres están saltando a lo público  y se  transforman en productoras, es nuestro derecho recuperar el espacio en la vida privada.

Derecho a compartir con igualdad

Es nuestro derecho como hombres  cooperar con la mujer con quien compartimos la vida, es necesario compartir el cien por ciento de las  tareas pero con equidad.

Derecho a no ser triunfadores

Los hombres no tenemos la obligación de tener éxito económico, ni a ser triunfadores,  ni a ser hombres de verdad como dice el refrán machista, ni a tener poder público,   o a ser modelos de nada ni de nadie pues, este es un condicionante de género que nos convierte en víctimas del mismo sistema machista que se propaga a través de los medios de comunicación.

Derecho a recuperar nuestro género

El sistema patriarcal y machista nos ha de-generado, es decir nos ha desprovisto de nuestras calidades de género humano. A pesar de    ser los valientes de la película, los duros del paseo hemos perdido muchísimo de nuestras capacidades como humanos.

Cómo ven  construir una nueva masculinidad no es tan difícil ni es tan lejana a nuestras propias condiciones humanas. Así que les invitamos a todos los hombres que quieran re-generarse para que echen mano de estos derechos y los vivan a plenitud.

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