Por el derecho a ser gorda

 

Título: Desnudo femenino ante el espejo Año: 1987 Toulouse Lautrec

Título: Desnudo femenino ante el espejo
Año: 1987
Toulouse Lautrec

 

Uno de los recuerdos que tengo de mi papá es cuando me decía o me aconsejabaja lo siguiente: «Come como cerda pero haz ejercicio como loca», sí, ser gorda no es una condición que fuera avalada en la familia.

De niña fui flaca, en la adolescencia aunque no era tan flaca, podía pasar por delgada. Pero ahora según los estándares familiares y sociales tengo brazos regordetes y una barriga que compite con la de aquellos hombres que beben cerveza a diario (tal vez mi barriga tenga mucho que ver con la cerveza también). El punto es que cuando mi papá me veía me decía: «Hay que hacer ejercicio», traducción: estás gorda. Mi papá ya no está, ya no tiene el chance de decirme lo gorda que estoy comparada con mis hermanas o sus novias. Ahora es mi mamá que con mucho cariño me dice: «Mamita, métase al gimnasio». Traducción: estas gorda.

No es suficiente con los comerciales de T.V., con la publicidad que ves en la calle, donde no hay figuras que se parecen a la tuya, porque tu propia familia, amigas, amigos, te señalan lo gorda que estás, según los estándares que ha establecido la sociedad sobre los cuerpos de las mujeres.

Confieso que todo el tiempo lucho por verme delgada y sufro por no lograr cumplir con los estándares sociales de lucir un abdomen de chocolatina jet. Aunque también me pregunto: ¿y eso qué?, ¿debo hacerlo?.

Cada vez que quiero verme y sentirme flaca soy infeliz porque implica una serie de sacrificios, porque implica que renuncie, porque significa que no soy feliz por lo que soy. Así que hoy digo: «Vale guevo», “vale guevo que me aceptes o no”. Yo soy como soy, con barriga, con una espalda grande, con cachetes. Soy lo que soy. Simplemente soy yo en mi cuerpo que si bien no encaja, también es perfecto.