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La noche de las brujas es la ocasión que nos permite recordar uno de los términos más sexistas utilizado hacia las mujeres, pero también uno de los sucesos más graves e inadvertidos en la historia de las mujeres: la denominada “caza de brujas”, que se dio durante los siglos XVI y XVII y en donde se escondió la misoginia; en algunos escritos se dice que fue un feminicidio masivo orquestado entre el Estado y la Iglesia.

Las llamadas “brujas” eran mujeres que estudiaban los remedios naturales y las propiedades de curación con las hierbas. La gran mayoría eran sanadoras y estaban lejos del contexto religioso; otras eran lideresas espirituales, curanderas, artesanas, científicas, eran parteras y conocían sobre la sexualidad de las mujeres, por eso también sabían controlar la fertilidad y ayudaban a elegir y decidir sobre el embarazo. Todo en una época en la que las mujeres no tenían el control de sus vidas y menos de sus cuerpos, como sigue ocurriendo en la actualidad.

“…La Ciencia occidental se propuso eliminarlas a medida que se fue imponiendo la visión masculina en todas las áreas de investigación y conocimiento. El cuerpo de las mujeres pasó a ser “cosa de hombres”: los científicos pronto se dieron cuenta de que si les impedían ejercer la medicina, y les despojaban de sus saberes, lograrían controlar los cuerpos de todas las demás mujeres…”i. “Se amplió el control del Estado sobre el cuerpo de las mujeres, al criminalizar el control que estas ejercían sobre su capacidad reproductiva y su sexualidad”, dice Silvia Federici, autora del libro Caliban y la bruja. Mujeres cuerpo y acumulación originaria.

Las brujas fueron consideradas peligrosas para el patriarcado, pues ellas se organizaban en grupos y poseían conocimientos médicos. “La brujería” era una forma de la expresión del conocimiento femenino, siendo esto considerado altamente disidente y peligroso, razón por la cual durante el periodo de la caza de brujas muchas mujeres (la mayoría de ellas inocentes) fueron llevadas a la hoguera y varias fueron acusadas de brujería, lo que fue usado como una excusa para quitarles sus propiedades. A las mujeres que pensaban diferente y eran libres las llamaban brujas.

La historia oculta de la liberación de las mujeres comienza con las brujas. Ellas se revelaron a la opresión y sumisión y la respuesta a su empoderamiento fue la persecución y muerte de miles de ellas. Las brujas fueron mujeres que dieron un paso al frente por su liberación, alejándose del modelo establecido, desafiando y alzándose ante la estructura de poder patriarcal. Dieron las pautas más importantes al feminismo como la importancia de tejer redes entre mujeres, principio del concepto de sororidad; se alejaron del modelo establecido para ser mujer y desafiaron el modelo patriarcal, iniciando una lucha por los derechos sexuales y reproductivos.

“Dos siglos de ejecuciones y torturas que condenaron a miles de mujeres a una muerte atroz fueron liquidados por la Historia como producto de la ignorancia o de algo perteneciente al folclore. Una indiferencia que ronda la complicidad, ya que la eliminación de las brujas de las páginas de la historia ha contribuido a trivializar su eliminación física en la hoguera. Fue el Movimiento de Liberación de la Mujer de los años 70 el que reavivó el interés por la caza de brujas. Las feministas se dieron cuenta de que se trataba de un fenómeno muy importante, que había dado forma a la posición de las mujeres en los siglos venideros, y se identificaban con el destino de las brujas como mujeres que fueron perseguidas por resistirse al poder de la Iglesia y el Estado”, escribe Silvia Federici.

En la actualidad está continua siendo una historia poco conocida, pero además el concepto de bruja vigente sigue colocando a las mujeres desde un lugar de maldad, daño y fealdad; es el momento de de-construir la carga negativa que tiene en su relación con lo femenino. Aunque el origen de la palabra bruja es desconocido, por un momento analicemos si tienen el mismo concepto las palabras bruja y brujo, ¿se relacionan de la misma manera?, ¿se identifica de manera más negativa la relacionada con lo femenino? Es evidente que los imaginarios, prejuicios y estereotipos asociados al termino de bruja están más acentuados.

¿Alguna vez te han llamado bruja?, ¿te has sentido insultada, ofendida? ¿te ha dado mal genio?, pues es el momento de conocer que realmente cuando te llaman bruja se están refiriendo a una mujer sabia, autónoma, fuerte, con poder y sabiduría femenina que cuestiona y rompe moldes por volar más allá de lo permitido y que transgrede y tiene una relación cercana con la naturaleza y el universo. En otras palabras, es una mujer llena de valor e independencia.

Cada día somos más las brujas que nos encontramos para tejer y conspirar desde el amor, la fraternidad y la libertad, en aquelarres hacemos conjuros, hechizos y pócimas que nos permiten seguir luchando por nuestros ideales para conseguir un mundo en igualdad, justicia y equidad para todos los seres que lo habitamos. “Somos las nietas de las brujas que no pudieron quemar”.

¡Orgullosamente bruja!

 

 

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